sábado, 20 de mayo de 2017




Amenazas a la biodiversidad: especies exóticas invasoras.


Las especies exóticas invasoras son especies alóctonas, introducidas de forma artificial que después de cierto tiempo, consiguen adaptarse al nuevo medio y colonizarlo. En algunos casos se introducen accidentalmente como por ejemplo el mejillón cebra en la cuenca del Ebro que llegaba pegado a los cascos de los barcos. En otros casos, llegan intencionadamente, bien como mascotas que al causar problemas o porque ya no gustan son liberadas (mapache, galápago de Florida, cotorras argentinas) o bien son introducidas para alimentar otras especies que se cazan o pescan como algunos peces pensados para servir de alimento a otras especies y así aumentar su pesca.
Las especies nativas son desplazadas y en los peores casos desaparecen. Según datos de la ONU, hoy son la segunda causa de pérdida de la biodiversidad en el planeta.
Es España existen leyes que regulan este tipo de especies y que prohíben su introducción, posesión,  transporte y comercialización. También existe un catálogo de especies exóticas invasoras de las que las más perjudiciales serían: el mejillón cebra, la avispa asiática, el jacinto de agua, el mapache o el galápago de Florida. En Madrid, estamos acostumbrados a ver cada vez más cotorras argentinas en los parques con sus enormes nidos.

Además de las acciones que puedan llevar a cabo las administraciones o las asociaciones ecologistas para el control de estas especies, la clave para reducir el problema sería informar, educar y concienciar a la gente para que cuando compre animales y/o plantas lo haga con RESPONSABILIDAD.

 

                                                       (uña de gato)


                                               (nido de cotorras argentinas)

 

 

 Comercio ilegal de especies

El contrabando de especies supone una grave amenaza para la vida salvaje. Cada año, cientos de miles de primates, elefantes, reptiles, aves, felinos, ranas, corales, orquídeas, cactus y peces tropicales, y sus derivados, tales como pieles, polvo de cuerno de rinoceronte o marfil, acaban en los mercados negros de los países del primer mundo suponiendo un negocio que genera grandes beneficios.
A causa de este comercio ilegal, unas 700 especies se encuentran al borde de la extinción, y otras 2.300 especies animales y 24.000 vegetales están amenazadas.
Los ecosistemas de origen se ven perjudicados por la pérdida de numerosos ejemplares de estas especies pero también los ecosistemas de destino cuando son liberadas convirtiéndose en especies invasoras.
Las pésimas condiciones en las que son transportados hace que solo sobreviva un 10% de los animales capturados.
España es uno de los países clave en el tráfico de flora y fauna: se calcula que más del 30% de este contrabando pasa por sus fronteras.
Para combatir este problema, existen leyes que castigan con penas de cárcel y multas el tráfico y comercialización de especies exóticas y convenios internacionales suscritos por España además del Servicio de Aduanas de Comercio Exterior,  el SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) y las asociaciones ecologistas.
Pero todas las leyes y castigos no son suficientes si continúa existiendo demanda de estos animales y su captura y comercio siguen siendo rentables. Solo la educación en el respeto por la naturaleza con todas sus especies de las que el hombre es una más podrá salvar la biodiversidad del planeta.


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